La viticultura requiere comprender cada fase del ciclo vegetativo de la vid para garantizar uvas de calidad y una cosecha óptima. Uno de los momentos más significativos, especialmente al inicio de la primavera, es el fenómeno conocido como “lloro de la vid”. Este proceso no solo marca el fin del reposo invernal, sino que también anticipa la brotación de la vid, etapa clave para el desarrollo del viñedo.

¿Qué es el lloro de la vid?
El lloro de la vid es un fenómeno fisiológico en el que la savia de la planta comienza a exudar por los cortes de poda durante finales del invierno o principios de la primavera. Se observa como gotas claras que emergen de los sarmientos recién podados y representan la reanudación de la actividad de la vid tras el letargo invernal.
Este proceso ocurre cuando las temperaturas del suelo aumentan lo suficiente (generalmente al acercarse la primavera) y las raíces comienzan de nuevo a absorber agua y nutrientes del terreno. La presión radicular empuja la savia hacia arriba y esta encuentra su salida en las heridas de los cortes de poda, produciendo lo que los viticultores llaman el “lloro”.

¿Por qué ocurre el lloro antes de la brotación?
Durante el invierno, la vid permanece en un estado de letargo para protegerse de las condiciones adversas del frío. Una vez que el suelo empieza a calentarse, las raíces se reactivan y movilizan reservas de agua y minerales hacia los tejidos superiores de la planta. Este flujo de savia indica que el metabolismo de la planta se ha reanudado y que pronto las yemas latentes comenzarán a hincharse y abrirse el inicio de la brotación.

En términos prácticos, el lloro es el primer indicio visible de que la planta está preparándose para brotar. Cuando las temperaturas del aire y del suelo continúan aumentando, las yemas empiezan a crecer y se convierten en nuevos brotes verdes, marcando el comienzo formal de la temporada vegetativa.
La brotación: siguiente fase del ciclo vegetativo
La brotación es la fase en la cual las yemas que han estado latentes durante el invierno empiezan a abrirse, dando lugar a hojas jóvenes y sarmientos. Esta etapa es crucial porque establece la base del crecimiento vegetativo que determinará la estructura del viñedo, la floración y la futura formación de racimos.

El momento de la brotación depende de varios factores, entre ellos:
- Temperatura del suelo y del aire: cuando suben, aceleran la salida de savia y la activación de las yemas.
- Humedad y composición del suelo: suelos bien aireados y con buen drenaje tienden a calentarse más rápido.
- Variedad de vid y manejo agronómico: algunas cepas brotan antes que otras dependiendo de su genética y de prácticas como la fecha de poda.
En muchos viñedos, incluida la DO Rueda, la brotación suele comenzar a partir de finales de marzo o principios de abril, aunque estas fechas pueden variar según la climatología de cada año.
Importancia del lloro de la vid en la viticultura moderna
Para los viticultores, el lloro de la vid es más que un fenómeno natural: es una herramienta de gestión del viñedo. Observando cuándo ocurre este proceso, es posible estimar con bastante precisión cuándo comenzará la brotación, lo que permite planificar tareas como:
- Programar riegos o control de humedad
- Aplicar fertilizaciones adecuadas
- Implementar estrategias de protección ante heladas tardías
- Ajustar la poda para retrasar o adelantar brotes, si fuera necesario
Todo ello resulta esencial para manejar eficientemente la planta durante el periodo de crecimiento y optimizar la calidad de la futura cosecha.

El lloro de la vid es un fenómeno fascinante que simboliza el renacer de la vid tras el descanso invernal. En regiones como la D.O. Rueda, donde el clima continental y la variación térmica marcan la pauta de los ciclos vegetativos, entender este proceso ayuda a los viticultores a anticiparse y a manejar con mayor precisión cada etapa del desarrollo de la planta.
Más allá de su estética poética, es un indicador fisiológico valioso, capaz de anticipar la brotación y guiar a los profesionales en sus decisiones agronómicas para conseguir viñedos más saludables y, en última instancia, vinos de mayor calidad.