Vinos Rueda

Ciclo de la vid en invierno: qué es el reposo vegetativo

Dentro del ciclo de la vid, el invierno representa una etapa fundamental para el equilibrio y la longevidad del viñedo aunque, a simple vista, la planta parezca inactiva. Tras la vendimia y con la llegada de las bajas temperaturas, la vid entra en una fase en la que cesa su crecimiento visible. Las hojas caen, los brotes dejan de desarrollarse y la planta adapta su funcionamiento interno a las condiciones propias del invierno.

 

 

Este periodo se conoce como reposo vegetativo y resulta imprescindible para garantizar un desarrollo equilibrado y una correcta brotación en el siguiente ciclo productivo.

 

El reposo vegetativo dentro del ciclo anual de la vid

Durante estos meses, la actividad vegetativa se detiene, pero la planta sigue viva y funcional a nivel interno. La vid mantiene la energía acumulada en la madera y las raíces. 

 

 

Estas reservas son esenciales para sostener la planta cuando vuelva a activarse y para asegurar un crecimiento equilibrado desde el inicio de la primavera. Así que, lejos de ser un periodo improductivo, el invierno permite a la vid reorganizar sus recursos, reforzar su estructura leñosa y prepararse para el inicio del nuevo ciclo vegetativo.

 

Conservación de reservas durante el invierno

La vid mantiene las reservas de carbohidratos y nutrientes acumulados principalmente en la madera y en el sistema radicular. Estas reservas serán determinantes para:

  • Activar la brotación primaveral
  • Garantizar un crecimiento inicial equilibrado
  • Sostener la formación de brotes, hojas y racimos

 

 

La cantidad y calidad de estas reservas dependen del vigor de la planta y del manejo realizado en ciclos anteriores, especialmente durante la vendimia y el periodo posterior a la cosecha.

 

La poda invernal como parte del manejo del viñedo

El reposo vegetativo coincide con una de las labores más importantes del calendario vitícola: la poda invernal. Al encontrarse la vid sin crecimiento activo, este es el momento más adecuado para intervenir sobre su estructura.

La poda permite definir el número y la posición de las yemas que darán lugar a los brotes del año siguiente. A través de esta práctica se busca:

  • Regular la carga productiva.
  • Controlar el vigor de la vid.
  • Mantener un equilibrio entre desarrollo vegetativo y producción.
  • Facilitar una correcta distribución de la vegetación.

 

 

Las decisiones tomadas durante la poda influyen directamente en el comportamiento de la vid a lo largo de todo el ciclo productivo.

 

El sistema Guyot y el doble Guyot

Entre los sistemas de poda más utilizados se encuentra el Guyot, basado en la selección de varas productivas y pulgares de renovación. Este sistema permite una renovación progresiva de la madera y un control preciso de la carga de yemas.

 

 

Por otro lado, el doble Guyot consiste en dejar dos varas productivas, una a cada lado del tronco, además de los pulgares de sustitución. Esta disposición facilita una distribución equilibrada de la producción y ayuda a controlar el vigor de la vid. Su correcta aplicación requiere conocer el comportamiento de la variedad y las condiciones específicas del viñedo.

 

El reposo vegetativo en zonas de clima continental

En regiones de clima continental, caracterizadas por inviernos fríos y marcados contrastes térmicos, el reposo vegetativo adquiere una importancia aún mayor. Las bajas temperaturas favorecen una parada vegetativa clara, mientras que la poda invernal permite ajustar la estructura de la vid a las condiciones del entorno.

El manejo realizado durante el invierno influye en la respuesta de la vid cuando se inicia la brotación, especialmente en regiones donde las heladas pueden prolongarse hasta el inicio de la primavera.

 

 

Una práctica esencial en los viñedos de la D.O. Rueda

En la Denominación de Origen Rueda, el reposo vegetativo y la poda invernal forman parte esencial del manejo del viñedo. Las condiciones climáticas de la zona y el comportamiento de variedades como la Verdejo hacen habitual el uso del doble Guyot, un sistema que permite ajustar la carga productiva y favorecer un desarrollo equilibrado de la vid. Estas labores, realizadas durante los meses de invierno, sientan las bases del crecimiento vegetativo y de la producción del año siguiente.

 

 

El invierno es una fase imprescindible dentro del ciclo de la vid. Durante el reposo vegetativo, la planta adapta su funcionamiento a las condiciones climáticas, conserva reservas y se prepara para la brotación primaveral. La poda invernal acompaña este proceso y permite definir la estructura, el equilibrio y el potencial productivo del viñedo.

En resumen, comprender lo que ocurre en el viñedo durante estos meses ayuda a valorar el invierno no como un periodo de inactividad, sino como una etapa clave en el manejo vitícola y en la calidad de cada nueva añada.

 

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